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martes, 21 de julio de 2009

ÁREA MARINA PROTEGIDA PICÚAS-CAYO DEL CRISTO


El área marina protegida Picúas-Cayo del Cristo está ubicada en la cayería norte de la provincia de Villa Clara y abarca en la actualidad parte de los municipios de Corralillo y Sagua la Grande y en su totalidad, a Quemado de Güines. Posee un extensión de 55 570 hectáreas, de ellas, 40 250 son marinas y 15 320, terrestres.

Se denomina área protegida por tener valores naturales de gran interés para la humanidad; es decir, gran población de aves acuáticas, ecosistemas conservados, buena reserva florística, fondos marinos con abundante vegetación y con canalizos que facilitan la navegación para los interesados en recorrer el lugar, así como grandes sitios de nidificación de aves acuáticas, entre ellas flamencos, garzas, cocos y marbellas.

Esta área fue declarada Protegida por el Ministerio de la Agricultura en 1991 y en en estos momentos es atendida por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y se destaca sobre todo, por la exietencia de la especie denomidana Flamenco Rosado (Fhoenicopterus ruber, ruber).

Su sitio de nidificación de esta especie se encuentra en Cayo Punta Arenas, a dos millas náuticas al norte de la Playa Carahatas, municipio de Quemado de Güines y cada ave pone un solo huevo, en raras ocasiones dos, que puede alcanzar un diámetro mayor de 110 milímetros y 52 milímetros de diámetro menor. La incubación demora de 28 a 31 días y el nido siempre tiene el cuidado permanente de uno de los miembros de la pareja.

Una vez que eclosiona el huevo, las aves permanecen de 3 a 5 días sobre el nido el cual abandonan y se integran a la bandada. Los padres abandonan el área y estos grupos de polluelos son guiados por algunos flamencos denomidados Nodrizas.

Transcurridos unos 45 a 60 días ya pueden volar y en los primeros estadios de vida se disgregan por las lagunas interiores del refugio y cuando son adultos, pueden trasladarse a otras regiones del Caribe.

Esta zona protegida cuenta con un grupo de especialistas que atienden las diferentes etapas de vida de la especie, donde se destaca el período reproductivo y las áreas tróficas (lugares para la alimentación).

Niños y jóvenes de la comunidad costera de Carahatas se relacionan directamente con el aprendizaje de las acciones a desarrollar con el objetivo de preservar la especie de Flamencos Rosados que, aunque se puede encontrar en muchos países, la existente en Punta Arenas y otras zonas aledañas es significativa al cuantificarse alrededor de 8 mil ejemplares.

Para la realización de este trabajo fue muy valioso el aporte del Licenciado Mario Morales Díaz, camarógramo de la televisión quemadense y trabajador de la zona protegida de referencia durante 16 años.

LOS GARBANZOS DE ENRIQUE, ALEXANDER Y ELIA

Para el quemadense Enrique Suárez Betancourt estar entre garbanzos es habitual, dice que estas plantas forman parte de su familia. Y es que la historia comenzó en el año 2001, cuando Carlos González, entonces dirigente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (campesinos), en Villa Clara, le propuso experimentar con la siembra de este grano y le entregó 3 libras como semillas y de ahí en adelante, lograr buenas cosechas se convertiría en prioridad.

Comenzaban así largas e intensas jornadas de trabajo que compartía con su hijo, Alexander Suárez García y su esposa Marta García Benitez.
Aquellas pocas libras iniciales pronto se multiplicarían, con el aporte de gran experiencia para estos cultivadores quienes, con poca bibliografía a su disposición, fueron archivando los conocimientos imprescindibles: el garbanzo necesita poca agua para cultivarlo, sus hojas están siempre húmedas, no lo atacan muchas plagas, las semillas deben guardarse en recipientes bien cerrados y deben ser de cristal o hierro y el mejor período para la siembra se extiende desde noviembre hasta enero, por solo citar algunos ejemplos.
En este campo comenzó el largo y laborioso camino que le han permitido a Enrique y su hijo, fundamentalmente, participar el múltiples eventos nacionales e internacionales, entre ellos el Encuentro Internacional del Programa Agroecológico De Campesino a Campesino y el Foro Mundial de Soberanía Alimentaria y Alexander participó en el 2001, en la República de Nicaragua, en un intercambio con productores de estas semillas. También en su propia finca han recibido a muchos visitantes y allí mismo han desarrollado talleres para ampliar los conocimientos.

En la actualidad, Enrique y su familia tienen otras producciones en la finca, como mango, tomate, maíz, yuca, boniato, guayaba, aguacate y mamey, todas contratadas con el Estado, al igual que la de los garbanzos cuyos rendimientos rondan los 20 quintales por hectárea.
Con orgullo propio de quien se sabe últil a los demás, esta familia aguarda muchísimos reconocimientos entregados por diversas instituciones y organizaciones.

Son reconocimientos que ahora guardan como tesoros, pero que han salido del sudor de la frente y las manos de esta familia que trabaja casi descanso, sin importarles el fuerte sol tropical o el frio y la humedad de las mañanas.
Para Enrique, Elia y Alexander exhibir estas plantas con saludables vainas de garbanzos se ha hecho tan cotidiano que a veces hasta dejan de almorzar o lo hacen más tarde, para que el interesado compruebe los resultados de aquella idea esxperimental ya convertida en realidad, con la utilización de la agroecología y el amor de sus manos y del resto de la familia.